lunes, 15 de febrero de 2010

Webcomics 14 de febrero.

Quitando localismos, para el mundo del humor seriado sólo hay 3 fechas importantes: 14 de febrero, halloween y navidad (los mismos especiales de Snoopy). A continuación presento una pequeña selección de lo que se vio este fin de semana en algunos webcomics.





















viernes, 5 de febrero de 2010

El espacio.

Esta vez voy a hablar del espacio. Puede parecer raro, pues los problemas del procrastinador usualmente son de tiempo. Sin embargo imaginemos que tenemos una mansión. De esa mansión podríamos tener un cuarto pelón, como celda de franciscano, salvo que los franciscanos tienen un baúl que guarda sus hábitos y este cuarto tendría solamente un escritorio para trabajar. En este cuarto sólo podríamos tener cosas estrictamente necesarias para realizar la actividad que hemos procrastinado durante días, semanas o meses. La regla es que una vez dentro del cuarto, uno tiene que dejar de procrastinar.

Teniendo este cuarto zen procrastinador surgen las siguientes ventajas:

a) Uno puede procrastinar entrar al cuarto a trabajar, y esto puede ser un gran problema. Pero una vez dentro del cuarto al menos uno tiene la garantía de que va a trabajar.

b) Cuando uno procrastina una actividad uno piensa en todas las cosas que eso implica. El cuarto puede ayudar a poner una distancia mental. En vez de pensar "tengo que buscar la clave bancaria, y buscar el número de cuenta, y ver qué transferencia bancaria es la que falta, etc..." uno simplemente piensa en entrar al cuarto a resolver su asunto bancario. Por supuesto uno podría pensar así sin el cuarto, pero en ese caso uno no tendría un blog sobre procrastinación y no estaría hablando sobre ello (el argumento antrópico de la procrastinación... si no entendieron la broma ignórenlo).

c) Uno no tiene distracciones. Es verdad que no todos los procrastinadores tienen problema de distracción, pero apuesto dólares por donas a que la mayoría sí. (La frase de dólares por donas no tiene mucho sentido ahora que hay donas cuestan un poco menos de un dolar).

d) Uno sabe perfectamente cuánto tiempo ha invertido trabajando en su proyecto. Esto puede parecer raro para los no-procrastinadores, pero cuando uno procrastina sistemáticamente uno no sabe cuánto tiempo pasó trabajando y cuánto evitando el trabajo.

Ok, me convencí a mí mismo, era una buena hipótesis para poner a prueba. Ahora lo que necesitaba era algo como esto:



Imposible. A pesar de tengo un cuarto para mí solo (vivo con mis padres), no existe en la casa siquiera tal cosa como un estudio. Hay un jardín muy pequeño, pero no podría dejar mis cosas en la mesa del jardín ni salir a cualquier hora a trabajar (al menos durante el invierno).

¿Qué otras opciones hay? Algo que me inspiró es el concepto de "working spaces" que tienen las bibliotecas de algunas universidades anglosajonas. Los alumnos de doctorado tienen cubículos (o "despachos" como dicen los españoles). Sin embargo cuando el espacio es insuficiente, se le asigna un espacio de trabajo adentro de la biblioteca. Ya sea un escritorio o incluso una sección de una mesa. Los bibliotecarios respetan ese espacio y no quitan los libros de la biblioteca que se encuentren ahí.

Aunque esto no tiene el glamour de una oficina, el principio es el mismo. Uno ahorra el tiempo que hubiera tardado buscando los libros en los estantes, sacando su cuaderno, buscando la página que uno estaba leyendo la última vez, etc.

Esta opción continúa siendo impracticable para mí, porque la única superficie libre de cosas que tengo en mi cuarto es mi cama (y a veces ni eso). Y si la solución para mis problemas urgentes (trabajar más rápido), depende de un cambio tan estructural como reorganizar todo mi cuarto la cosa en ese momento valdría madres. Arreglar un cuarto muy desordenado es la tarea perfecta que se puede procrastinar por siempre.

Entonces se me ocurrió la idea de dividir mi mesa en dos con agunos objetos grandes:




La medida sería complementada con algunas reglas básicas:

a) No usar el espacio de trabajo para nada más que trabajar.

b) No abrir ningún en la computadora absolutamente nada que no sea para trabajar, a excepción de la música.

c) No trabajar en cosas indirectamente relacionadas con lo que esté haciendo. Por ejemplo, si tengo que escribir 10 cuartillas sobre el razonamiento, pero desde hace tiempo pienso que si leo un determinado libro voy a tener buenas, no leo ese libro en el espacio de trabajo.

d) Entrar a trabajar un tiempo prefijado y no estar entrando y saliendo del espacio de trabajo.

Hasta ahora el experimento ha sido interesante. Hasta ahora sólo logré pasar dos horas adentro de mi nueva burbuja de concentración, sin embargo fueron dos horas muy fructíferas. En verdad pude trabajar como no lo hacía en mucho tiempo. Por otra parte, es cierto que no es tan difícil procrastinar la entrada al espacio de trabajo. Pasé unas cuatro horas mandando mails y haciendo otras cosas marginalmente provechosas antes de estrenar esa otra mitad del escritorio.

martes, 2 de febrero de 2010

Chistes de Realidad

Procrastinando, inventé un nuevo tipo de humor, lo dejo a consideración de ustedes.
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¿Saben cuál es la diferencia entre un gallo y un elefante?
La más importante es que el gallo es una pequeña ave doméstica y el elefante es el mamífero terrestre más grande.


¿En qué se parecen Cabañas, Haití, y la mamá de Lucero?
Ha sido un año muy malo para todos ellos.


¿Cuál es el colmo de un futbolista?
No llegar jamás a la primera división y tener que vivir entrenando equipos infantiles.


¿Por qué a muchos negros les gusta la ceveza?
Porque es sabrosa y refrescante.


¿Qué obtienes si cruzas un tigre y un león?
Un leogre.


¿Por qué se mató Michael Jackson?
Por accidente.


¿Qué djo Calderón cuando se cayó el avión de Mouriño?
Era un gran amigo y colaborador.

martes, 19 de enero de 2010

En procrastinación.

Actualmente estoy procrastinando las siguientes entradas (entre otras):

- Una entrada sobre la etimología de la procrastinación.
- Otra traducción de John Perry (ya sé que la mayoría de los bloggeros hablan inglés, pero es más divertido si lo traduzco porque así lo procrastino).
- Aproximadamente tres entradas más relacionadas con el tema de los matrimonios gay.
- Un método nuevo para no procrastinar.

lunes, 18 de enero de 2010

Alejandro Vázquez del Mercado - El argumento circunstancial contra la adopción gay (borrador)


Existen distintas líneas de argumentos en contra de la adopción gay. En realidad preferiría primero escribir sobre cuestiones más básicas que voy a presuponer, tales como mi posición general acerca de cómo debemos ver cualquier adopción. Sin embargo prefiero escribir primero esto que me parece más importante, lo otro podré procrastinarlo el tiempo que sea necesario.

Escribiré algo muy puntual, sobre un argumento contra la adopción gay que llamaré circunstancial. Después mostraré que muchos problemas por los cuales no funciona. El argumento es el siguiente:

"No hay nada intrínsecamente malo para que un niño crezca con padres del mismo sexo. Sin embargo por cuestiones circunstanciales, como la homofobia que existe actualmente entre la población etc, es necesario prohibirla."

Tal como imagino a esta postura, quien la esgrima considera que no hay mal alguno en que una pareja gay criara a uno o varios niños en una isla desierta. (Obviamente alguien con una postura mucho más dura podría suscribir el aspecto circunstancial como apoyo). Ahora diré un par de cosas acerca de este argumento circunstancial.

La primera objeción es que se trata de un non sequitur. Aún concediendo que fuera moralmente correcto tomar en cuenta la orientación sexual de las parejas candidatas en un proceso de adopción, y que existan condiciones de discriminación para estos niños, no se sigue que se deba bloquear la adopción gay. El argumento circunstancial no muestra que sea inviable para un niño crecer en una casa con padres del mismo sexo, sino únicamente que estarían peor ceteris paribus que en una casa con padres de distinto sexo. (Nótese lo débil que es esto, podría argüirse que, ceteris paribus, es mejor para un niño ser adoptado por una pareja de diestros que de zurdos, sin que esto fuera ninguna razón de peso para tomarlo en cuenta). Igualmente, el argumento no alcanza a mostrar que estas condiciones sean tan negativas como para que sea mejor vivir en un centro del DIF que en una familia con padres del mismo sexo. Es decir habría que realizar otro argumento, que podríamos llamar circunstancial extremo, que dijera "las condiciones actuales son lo suficientemente graves, como para considerar bloquear la adopción gay." Este argumento se podría apoyar de distintos modos, pienso un dato inventado: "actualmente el 80% de los hijos de parejas homosexuales son lapidados." Mientras ese argumento no llegue, la conclusión del argumento circunstancial no se sigue.

La segunda objeción es de carácter moral. Aún si fuera verdad lo que señala el argumento (en su variedad no-extrema), ¿hasta qué punto sería moralmente válido hacer una diferencia? Piensen en cómo se podría extender este razonamiento. Los indígenas son discriminados, así que supongo que un hijo adoptado con padres indígenas viviendo fuera de su comunidad también lo sería. ¿Estaríamos dispuestos a prohibir esto en el código civil para proteger a ese niño de la discriminación? Aquí no tengo un argumento desarrollado al respecto, pero este tipo de preguntas ayudan a generar intuiciones acerca de cómo puede ser extraño estipular este tipo de prohibiciones en las leyes. El argumento circunstancial busca evitar la discriminación reduciendo en número de miembros del grupo discriminado, el cual ya existe (hijos de padres homosexuales). No estoy creo que ése sea el enfoque correcto.

La tercera objeción es una crítica ad hominem a quien utiliza este argumento. La discriminación que señalan como una de las razones que apoyan su postura, en parte es provocada por su propia acción. No hay una contradicción lógica en ello, sin embargo de algún modo se están disparando en el pie. Si se terminara la discriminación a nivel de las leyes es muy posible que esto iniciara un círculo virtuoso que eventualmente llegaría a la sociedad.

Concluyendo, el circunstancialista tenía motivos para convencernos de que la adopción gay debía ser bloqueada. Asumí en este escrito su verosimilitud y mostré que el argumento sólo funciona en una versión que llamé "circunstancialismo extremo", la cual a primera vista es poco plausible. El circunstancialista, si desea seguir sosteniendo su postura, tiene la carga de la prueba para construir un argumento que muestre que las condiciones de discriminación son tan malas, que para cualquier familia gay sin importar su condición socioeconómica en cualquier región geográfica, los niños que adoptaran estarían en un grave peligro.

(Un corolario. Aún si lograran convencernos de que es necesario bloquear la adopción a parejas gay por motivos circunstanciales extremos, ¿por qué tendría que hacerse a nivel de las leyes y no simplemente de las políticas de las instituciones encargadas de los procesos de adopción? )

domingo, 20 de diciembre de 2009

John Perry - Procrastinación Estructurada


Les traduzco un artículo de un importante filósofo de Stanford, que además de estudiar temas de lógica y lenguaje, fuera de la academia se ha dedicado a reflexionar acerca de su condición de procrastinador. Tardé meses en hacer esta traducción, que me tomó como una hora de tiempo efectivo. Por alguna razón no me sorprende.

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He estado tratando de escribir este ensayo por meses. ¿Por qué lo hago finalmente? ¿Porque por fin pude encontrar tiempo libre? No. Tengo ensayos que calificar, órdenes de libros de texto que llenar, una propuesta para arbitrar en el Fondo Nacional de Ciencias, tesis que leer. Estoy trabajando en este ensayo como un modo de no hacer todas estas cosas. Eso es la esencia de lo que llamo procrastinación estructurada, una estrategia magnífica que descubrí y que convierte a los procrastinadores en seres humanos efectivos, respetados y admirados por todas las cosas que pueden hacer con el buen uso que le dan al tiempo.
Todos los procrastinadores postergan las cosas que tienen que hacer. La procrastinación estructurada es el arte de hacer que este mal hábito trabaje para uno. La idea principal es que procrastinar no significa estar inactivo. Los procrastinadores rara vez hacen absolutamente nada, hacen cosas marginalmente útiles, como arreglar el jardín o sacarle punta a los lápices o hacer un diagrama de cómo reorganizarán sus archivos cuando llegue el momento en que lo hagan. ¿Por qué el procrastinador hace estas cosas? Porque son un modo de no hacer algo más importante. Si todo lo que le quedara por hacer al procrastinador fuera sacarle punta a los lápices, ninguna fuerza en el mundo lo motivaría a hacerlo. Sin embargo el procrastinador puede ser motivado a levar a cabo tareas difíciles siempre y cuando sea un medio de no hacer algo aún más importante.

La procrastinación estructurada implica aplicar la estructura de las tareas que uno tiene que hacer de un modo que explote este hecho. La lista de tareas que uno tiene en mente será ordenada por importancia. Las tareas que parezcan más urgentes y más importantes están hasta arriba. Pero siempre debe haber tareas que vale la pena hacer que están abajo en la lista. Con este tipo de estructura de tareas, el procrastinador se convierte en un ciudadano útil. Sin duda, incluso el procrastinador puede adquirir incluso la reputación de hacer muchas cosas.

La situación más perfecta de procrastinación estructurada que he tenido es cuando mi esposa y yo servíamos de residentes asociados en la casa Soto, en los dormitorios de Stanford. En las tardes, cuando me enfrentaba a los ensayos por calificar, las clases por preparar, trabajo de comité por hacer, dejaba nuestra cabaña junto al dormitorio y me iba al área común a jugar ping-pong con los residentes, o a platicar con ellos en las habitaciones o simplemente a sentarme ahí a leer el periódico. Gané una reputación de ser un magnífico residente, y uno de los pocos profesores que pasaba tiempo con los alumnos de licenciatura y llegaba a conocerlos. Qué gran embuste, pasar el rato jugando ping-pong para evitar hacer cosas más importantes, y ganarme una reputación de Mr. Chips.

Los procrastinadores usualmente siguen el camino exactamente opuesto. Intentan minimizar sus compromisos, asumiendo que si tienen pocas cosas que hacer, dejarán de procrastinar y harán los pendientes. Pero esto es contrario a la naturaleza básica del procrastinador y destruye su fuente más importante de motivación. Las pocas tareas en que queden en su lista serán las únicas y como modo de evitarlas sólo queda no hacer nada. Este es un modo de convertirse en un saco de papas, no en un ser humano eficiente.


Al llegar a este punto pueden cuestionarse, "¿qué tan importantes deben ser las tareas hasta arriba de la lista, las que uno nunca hace?". Admito que hay un problema potencial aquí.


El truco consiste en escoger el tipo correcto de proyectos para el tope de la lista. Lo idea es que tengan dos características. La primera, que parezcan tener fechas límite claras (pero no es así). Lo segundo, que parezcan ser terriblemente importantes (pero no lo son). Afortunadamente, estas tareas abundan en la vida. En las universidades, la mayoría de las tareas son de esta categoría, y estoy seguro que sucede algo similar con todas las instituciones grandes. Un buen ejemplo es la tarea hasta arriba de mi lista en este momento. Se trata de terminar un ensayo para un volumn sobre filosofía del lenguaje. Tenía que haberlo terminado hace once meses. He hecho una cantidad importante de cosas para evitar trabajar en elllo. Hace un par de meses, perturbado por la culpa, escribí una carta al editor diciéndole lo mal que me sentía por el retraso, y expresándole mis intenciones de empezar a trabajar. Escribir la carta era, por supuesto, un modo de no trabajar en el artículo. Resultó finalmente que yo no estaba más atrasado en tiempos que los demás. ¿Y qué tan importante era este artículo de cualquier manera? No tan importante que en algún momento algo que parezca más importante venga. Así, cuando esto suceda podré trabajar en él.

Otro ejemplo son las formas para comprar libros. Escribo esto en junio. En octubre daré un curso de epistemologia. Las formas para pedir libros ya están fuera de tiempo con la librería. Es muy fácil utilizar esta tarea como importante, con el tiempo límite presionando (para ustedes los no-procrastinadores, señalaré que los tiempos límite realmente empiezan a presionar una o dos semanas después de que pasan). Me llegan recordatorios casi diario de la scretaria del departamento, los estudiantes me preguntan qué leerán, y las órdenes de libros sin llenar permanecen incolúmnes a mitad de mi escritorio, abajo de la envoltura del emparedado que comí el miércoles pasado. Esta tarea está casi hasta arriba de mi lista; me molesta, y me motiva a hacer otras cosas útiles pero superficialmente menos importantes. Pero de hecho, la librería está llena con las formas que llenaron todos los no-procrastinadores. Puedo llegar con la mía a mitad del verano y no sucederá nada. Sólo necesito ordenar libros conocidos y populares de editoriales eficientes. Seguramente aeptaré realizar una tarea aparentemente más importante, entre ahora y los primeros días de agosto. Entonces mi psíquis se sentirá cómoda llenando las formas de los libros como modo de evitar hacer esa nueva tarea.

El lector observador puede sentir en este punto que la procrastinación estructurada requiere una cierta cantidad de auto-engaño, ya que en efecto un constantemente impone el esquema piramidal a sí mismo. Exacto. Uno necesita poder reconocer y comprometerse con tareas de importancia inflada y límites de tiempo poco realistas, mientras uno tiene que sentir que son importantes y urgentes. Esto no es un problema, porque virtualmente todos los procrastinadores tienen excelentes habilidades de autoengaño también. ¿Y qué podría ser más noble que usar un defecto de carácter para combatir las malas consecuencias de otro?

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Próximos planes para este blog y otras cosas

Tengo planeado traducir aquí un artículo llamado "Structured procrastination." Y también quedé con el Cazador de Tatuajes de escribir un post sobre un plagio del que he sido víctima recientemente. Y fuera de este blog, en la desértica realidad, hay muchísimas cosas que ya tendría que haber hecho.
También espero pronto exponer una teoría sobre la procrastinación que desarrollé hace unos meses con Cavallazzi, llamada "Cochinito y Berserk." La teoría es tan sugerente como el título. Por último, cuando termine con este blog efímero tengo la idea de regresar a escribir mi blog anterior, El País de Octubre.